
de Richard Cacchione

A los amigos que visitan este blog del Rincón del loco
Damos cuenta de la llegada a nuestras manos del poemario La flor de la alameda del Dr. Richard Cacchione, saludamos su ingreso de esta publicación (“formalmente” aunque teníamos conocimiento de su producción, hasta antes de este libro, inédita) a las letras peruanas y aquí una selección del trabajo y fragmentos de auspiciosos comentarios al poemario.
Buena aparte de mi existencia la he pasado y la sigo pasando con personas que aman los libros. Pocas veces he conocido a alguien que los ame tanto como Richard Cacchione Amendola, bibliógrafo minucioso e informadísimo, bibliófilo contra viento y marea. Su curiosidad intelectual es muy amplia, siendo su campo predilecto el de la creación literaria, en mayor medida la poesía (dan fe de ello sus pesquisas bibliográficas sobre voces descollantes de la peruana generación del 50: Blanca Varela, Carlos Germán Belli, Washington Delgado, Javier Sologuren y Alejandro Romualdo), aunque también es un especialista en la narrativa del cubano Guillermo Cabrera Infante.
La noche en la alameda está iluminada
Las brisas cortan el calor que queda del día solar,
inclinan las copas de los árboles a las damas al saludar.
El sendero cruzado por un camaleón
Los caballeros a las damas saludan.
Discretamente sus voces se anudan.
Los perfumes florales afrodisíacos en
Cada vez que veo un cuadro precioso.
Cada vez que escucho música refinada.
Cada vez que encuentro flores de paraíso.
Cada vez que saboreo algo agradable.
Cada vez que toco algo suave.
Porqué...
Porque pienso en ti.
Sucedió una explosión en las distancias del universo.
Rápido, rápido atraviesa el espacio
siguiendo su predeterminado rumbo.
Esta luz casi invisible, vista desde el planeta,
brilla más y más al acercarse a la atmósfera.
Busca su destino en la tierra.
Cruza océanos, continentes y cordilleras.
Aterrizó con el brillo de una feria, así
A Jorge Cornejo Polar
Tanto trabajo por hacer
Hasta la cabeza con chamba
siempre contra el reloj,
si tuviera una semana más.
Presentaciones por escribir
cerros de libros por leer,
si tuviera una semana más.
Todo hago solo
no hay ayuda,
si tuviera una semana más.
Juro que cuando muera,
con todo lo que quedará
pediré a Dios
una semana más.





