Ricardo González Vigil (n. Lima 1949) más conocido en su faceta de crítico literario, docente e investigador. Dueño de una prosa puntual, objetiva y alturada. Autor de varios poemarios que sus otras labores académicas e intelectuales lo tuvieron de perfil bajo y disimularon su presencia en los círculos de poesía, inmerecidamente.
La revista incluye una selección de poemas extraidos de sus diversos trabajos, así como reseña biobibliográfica y una crítica literaria de conocidos hombres de letras.
La poesía en él, nació antes que las otras destacadas labores que realiza como crítico literario y el periodismo cultural. En esas lecturas encontramos en su producción poética Llego hacia ti (1973), Silencio inverso (1978), Ser sin ser (1987), A flor de mundo (1992), Génesis continuo (1997), Lectura mundo (2003). Asimismo autor de numerosas antologías de poesía y narrativa, como prolífico investigador de la literatura peruana. Vallejiano por excelencia.
Este Rincón se suma al reconocimiento a toda esa labor creativa, y académico literario, que la Municipalidad de Magdalena realiza en el mes de las letras peruanas al poeta Ricardo González Vigil, dedicándole su número 96.
Cuentos para Caraz de Carlos Eduardo Zavaleta Caraz Ancash 2010 Municipalidad provincial de Huaylas y Ediciones El Inca pp 170
Con complacencia estuve en la presentación del reciente libro del conocido escritor de la llamada generación del 50 Carlos Eduardo Zavaleta, Cervantes en el Perú y me encontré entre los libros de exhibición con un encantador libro del mismo autor Cuentos para Caraz que es la reunión de doce cuentos recreados en la llamada Caraz Dulzura, por el sabio Antonio Raimondi, y alrededores en los primeros años de vida y ello se refleja en los relatos. Nos deleitamos con relatos como Perico el heladero, Unas cuantas ilusiones, Eclipse de una muchacha, La mujer del héroe, El niño que escribías cartas ajenas, Bailes de sobrevivientes, La primera mujer, entre otros.
Concluida la presentación y ya en el carro pude leer (el libro publicado por el editor, periodista, escritor y amante enfervorizado de su tierra y todo lo que se haga por ella, Rómulo Pajuelo) con ese estilo de descripciones y diálogos y paisajes lugareños; donde pude evocar ciertas costumbres comunes que tenemos, por ser paisanos, amigos y haber compartido proyectos editoriales.
Con la firmeza y fuerza de sus relatos nos encandila y pasea sintiendo esas hermosas tierras de la sierra ancashina, La Suiza del Perú. Encontramos en esta selección, algunos trabajos, pertenecientes a otros libros del autor. Una selección exquisita al alcance no sólo de los ancashinos, sino de todos los lectores de Zavaleta, figura importante de las letras peruanas, que cada día reconocen más, su valía literaria.
No olvidemos que Zavaleta es autor de libros de cuentos y novelas como El Cristo Villenas (1956), Unas manos violentas (1958), Vestido de luto (1961) -obra galardonada con el Premio de Fomento a la Cultura "Ricardo Palma"-, Muchas caras del amor (1966), Niebla cerrada (1970) , Un día en muchas partes del mundo (1979), Los Ingar (1955), Cuentos completos (1977), Pálido pero sereno (1997), Huérfano de mujer (2008), Con boleto de vuelta (2007), etc.
En Lima, aparte del autor, lamento no poder decirles dónde adquirirlos.
Conocí al Elga en las aulas de la universidad Garcilaso, fac de Cs. de la Comunicación, y fuimos conociendo algunos de sus escritos y de pronto la perdí de vista unos años, y una grata noticia fue para mí reencontrarnos en estos campos de la literatura, con trabajos en poesía y narrativa. Hoy radicada en España con varios poemarios publicados como Ventana opuesta (1993), Entre dos polos ((1994), Alas de acero (2001) Etérea (2004) y, En mi piel (2006).
Con esta primera novela 'El Santo Cura', Elga Reátegui presenta una controvertida historia que revela las debilidades y ambiciones desmedidas de un sacerdote por alcanzar sus objetivos personales, de los que no escapan las ambiciones políticas. Para mayores detalles leer esta primera y acertada novela. Esperemos continúe y veremos frutos más logrados, pues el talento y el arte de escribir los tiene, creo yo.
Que bueno tenerlo de nuevo en el ruedo editorial a Pedro Escribano, en esta oportunidad con Rostros de memoria. Visiones y versiones sobre escritores peruanos,un libro sabrosón lleno de anécdotas de algunos de nuestros escritores nacionales destacados. Después de su primer, y espero no único poemario publicado por Juan Mejía Baca, luego de ganar en 1982 el Premio Poeta Joven de San Marcos, lo volvemos a tener en los avatares literarios.
Me divertí al leer y releer, algunos otros. Las peripecias que nos hacen ver el lado humano y los incidentes domésticos, de amigos y en las labores literarias de nuestros escritores y poetas peruanos… Leyendo en el carro más de una vez los pasajeros me han visto sonreír y reír, más de una vez (¡está loco! dirían?). También en la cafetería y en la playa y en mi casa.
En este libro encontramos a 39 personajes entre los que celebré los de Ricardo Palma, Martín Adán,César Vallejo, Blanca Varela, Vargas Llosa, Ribeyro, Reynoso, Calvo, Bryce, Cisneros, entro otros…
Un libro que no deben dejar de leer, sobre todo a los que amamos la literatura….
Destacado poeta de la denominada generación del 70 e integrante del Movimiento Hora Zero, indudable figura de la poesía peruana de los últimos lustros, es autor de poemarios Angelus Novus, En los extramuros del mundo, entre otros.
Celebramos la salida de Poesía para señoritas, poemas incluidos en la revista LaManzana Mordida No 74 dedicado a la poesía de Verástegui.
Aquí les dejamos algunos poemas de dicho trabajo.
Poetas del Edén
También nos hizo llegar Carlos Zúñiga director de la revista de poesía La Manzana Mordida, el No 75 dedicado a tres voces femeninas, cada uno con su propia belleza y su estilo muy personal: Poetas del Edén que reúne a Andrea Cabel / Rocío Santillana / Alessandra Tenorio.
La revista se presentará el 5 de marzo
Mientras, les dejo unos poemas de ellas, a leerlas…
pedro lópez ganvini
POESÍA PARA SEÑORITAS
PALABRADEPOETA
Me gusta todo lo que he escrito porque he empleado el mismo enloquecido trabajo en ello.
La creación literaria, como tal, no implica necesariamente angustia: todo lo contrario, es el estado perfecto, ideal del hombre. Si analizas a gente que trabajaron el problema de la angustia, como Kierkegaard o Kafka, verás que su angustia podía consistir en no encontrar demasiado tiempo para escribir.
Así aunque no creo que mi trabajo consista en ocuparse exclusivamente del tema de la
angustia, y en verdad mis temas son otros: amor, belleza, mundo contemporáneo, la
creación literaria implica para mí, acceder a un cierto ideal, el ideal de que la poesía
refleja mis propios intereses.
Leo uno o dos libros diarios, o más. Esto es una vieja costumbre mía que se remonta
hasta la adolescencia e, incluso, hasta la propiainfancia. Me gusta leer poesía peruana, es mi poesía y en ella me he formado: perspectiva, visión de mundo, lenguaje, todo se lo debo a la poesía peruana. (E.V.)
BERKELEY
Tú me escribes un delicado poema
citando rosas que brotan en la mano
que traza este poema.
Yo había escrito un tratado de Epistemología
titulado Ética, que consumió mi vida,
pero ahora el champagne son tus labios
mientras amo tu cuerpo reflejado en mi mente
devolviéndote la rosa para ti.
Si ser pertenece al universo,
y no “pienso, luego existo”, como dice Descartes,
entonces existo,
y tú eres esa rosa.
BELLEZA
El poeta mediocre niega que Ética esté a la altura de
Mahabharata.
El crítico ecuánime demuestra que Ética es superior
a Dante.
Tallado como diamante engarzado en terciopelo,
más allá de la coche,
donde una dama lee bajo lámparas de jade,
para Mahabhrata, Dante,
y tus labios que musitan: ¡tanta belleza!
SANTIDAD EN EL JARDÍN
Como un monje hindú, o taoísta,
camino por los senderos de mi jardín, sin aplastar
las alimañas del campo, y con mi abanico
voy esperando a los mosquitos.
Como ese monje ha sido mi vida,
no enfrentándome a nadie,
sino plena sonrisa celeste en el cielo.
Andrea Cabel
(Lima, 1982)
§ el once §
los padres no existen, son viejas armas de guerra, excusas
falsas para evadir la sensación de estar solos. los aeropuertos
repletos de gente, las ventanas abiertas gritando corrientes
infinitas de aire. un estómago que corre y se sostiene apenas,
grita y gime escondido en sí mismo. no te vayas nunca, no te vayas
nunca. un estómago que araña su textura, su manía de latir
hacia el cielo. la inmensa bóveda de soledad se abre en dos, en
tres, no te vayas nunca, me quedo contigo, la cama se hace dos
veces ella, no te vayas nunca once veces caminaré la misma
vereda roja, roja de azúcar y distancia.
después de todo, ¿qué saben del adormecimiento? nadie
siente las piernas como las siento yo. llenas de ventanas,
borradas de sueño, arrojadas en palabras a desteñirse sobre
el océano. quién se hincha de distancia y brilla penitente
esperando una escama, un nombre de muerte, una llama recién
nacida, diaria, resuelta. quién desaparece buscando un lado
igual, una antigua imperfección. quién deshace el incendio y
se hace rectángulo, garganta, puerta.
§ quién entiende las rosas §
guardamos la profunda sabiduría de los lugares que viajan
sobre las plazas y los hombres. no hay tiempo entre la culpa y
la espuma. están las certezas incómodas en el pecho antiguo
de las casas altas. el hogar de las encarnaciones robando
eternidad al pico de un soldado descalzo. el mar, la silueta de
una lágrima destruyendo el clima, la vista abierta desde una
ventana para escuchar los muros. es vacía y desnuda la fila de
muertos con ojos aéreos sugiriendo eternidad y goce, mientras
la espalda se extiende y las manos se hacen manía. todo el
espacio tiene cuerpo de fuego, voz de menta y canela. solitario
sueño de angulosa carne humana que lejos de la sicodelia y el
rencor, piensa, he sido desesperación y memoria.
§ una mujer de lunares azules §
tus brazos no tienen rumbo, son llaves abriendo la fruta.
tus piernas, secretas orillas que vuelven anchas aguas en
tempestad. un hombro de luna que alcanza el cielo y deshoja
la calma. todas las paredes de casa, transparentes, llenas de
sombra y sol miran perfectas las huellas del agua pateando
los bordes. podría llenar mi alma de cosas nuevas, de estrellas
y color morado. seríamos para siempre, un puñado de aves
que inunda y encierra, seríamos entonces, tacto y sospecha
simulando aleteo, escama, naufragio.
,.,.,.,.
Alessandra Tenorio (Lima, 1982
(Juan tiene razón)
La vida de mi abuela es una ruleta rusa
dispuesta a dispararme sin chistar.
Es la bala en el ventrículo izquierdo
ronroneando sin saber cuando ejecutar.
Y ese sueño profético es la ausencia latente de su voz.
(Juan tiene razón)
La esfera de luz de un cuerpo
puede iluminar una casa.
La materia nos aferra hasta el delirio,
el vacío nos carcome hasta la soledad.
Tendremos que conseguir un anzuelo
capaz de pescar gestos y miradas
o un macroscopio que te lea mejor que nuestros ojos.
A veces no sabemos ver.
A veces somos gallinas ciegas jugando a seguir voces
A veces sólo espejos de nuestros deseos.
(Juan tiene razón)
La esfera de luz de un cuerpo puede iluminar un alma.
La esfera de luz de tu cuerpo es la que ilumina mi casa.
Inédito abril de 2002
POEMAS A UN HÍBRIDO I
Para M y M
entonces me quedé sentada escribiendo poemas
mientras él viajaba tratando de olvidarme
y tú dormías
dormías como duermes siempre
tranquilo seguro
sabiendo que yo estaría para ti a la mañana siguiente
porque me querías mucho
sí, yo también te quería mucho
pero -a veces - quería dar vuelta a la llave
correr muy rápido y alcanzar su huída
pero cuando un hombre huye
no es el destino de una mujer detenerlo
a veces sólo puedes contemplarlo
y aunque seas una estatua de sal
alcanzarle el dedo meñique para que no se caiga
y decirle eso que las palabras callan
y sólo los dedos meñiques al aire pueden decir
II
la primera vez que te vi
me di cuenta que poseías el arte
de sacar sombreros de un conejo
tal vez estaba loca pero no equivocada
y me volví la partenaire de tus trucos de magia
…
Rocío santillana (Lima, 1967)
Desde el borde de mi cama.
mi placer es servirme el cuerpo de todos y cada uno de ustedes:
strippers, gogós, culturistas, modelos, místers, jineteros,
bricheros, folladores, románticos y trogloditas emocionales
exprimir su sudor en mi cara, incrustarme en los músculos de
sus brazos y reventar sus venas
son los grilletes de sus muñecas en mis tobillos y mi chorreo
en sus lenguas hasta caer desnucada
mi placer es mi cuerpo flácido y sabio desmayado en el
esperma de todos ustedes: strippers, gogós, culturistas,
modelos, místers, jineteros, bricheros, folladores, románticos
y trogloditas emocionales
derramar saliva de todos ustedes por todas mis bocas, mientras
todos ustedes beben todas mis lágrimas de todos mis ojos
llorar, temblar, gritar, babear, clitoriar, eyacular, orinar, son
todas sublimes formas de correrse toda, todos, todo el
tiempo
mi placer es precipitarlos por el borde de mi cama, y no volver
a verlos, varones hermosos y perfumados, para hablar de
monilia, trichomonas y echerichia coli
los amo
strippers, gogós, culturistas, modelos, místers, jineteros,
bricheros, folladores, románticos y trogloditas emocionales
como a todos mis orgasmos con y sin todos ustedes
porque todos, efímeros eternos
me recordarán siempre a mí.
Pachamanca Dembow. (fragmento)
Ya sé que eres el mango más chupeteao de La Habana,
el tipo más escapao,
el animal que vino acabando pa darme gozadera y vianda.
Pero deja ya esa vaina, pasaron tu guarapo y tu malanga.
Ahora mismo agarro un avión y me voy, que me está
provocando pachamanca dembow.
Aterrizo y sin chascar un dedo tengo un papacito, un
moreno macetón
un limeño con gomina en el pelo, que al verme bailando le
tembló la mano
y estrelló su trago en el suelo de la impresión.
Es un tigre camuflao que maúlla miau,
un chelero resaquiao,
un bandolero huachafo y pacharaco,
pero bien fashion.
Y yo lo miro como diciendo
quiero tu pantalón reventao,
desgarrao por los arañazos que te voy a dar yo,
y a la cadera tu cinturón pirateao
tu hebilla grandaza
pa bailar pegao y jalártela cuando lo pida la canción,
o lo mande yo.
Nomás me interesa ese botón desabrochao
que me lleva de cabeza a la vía expresa de tu callejón,
al zanjón entre el borde de tu forrito de algodón
y el bosque de tus vellitos,
ese pasadizo donde perder mi dedito
y pescar tu submarino.
Indudablemente que las novelas de Jaime cumplen su objetivo de divertir y pasar un buen rato (unas horas mientras se lee en el carro, en la cafetería, otro mientras esperamos una flaca o a que inicie una conferencia). Me la pasé bien, en buena cuenta, como si me hubiera ido acompañando a ver La era del hielo. Pero en su lenguaje diría que es para cagarse de la risa, y en una de esas una tía de mi lado y otros en el microbús mi miraron extrañados (salía del trabajo y para distraerme leía). Justo leía “El cojo se sentía una mierda, una basura, cuando lo escondían de los demás. Yo no tengo la culpa de ser cojo, pensaba. Dios, hijo de puta, por qué mierda me hiciste cojo, se lamentaba.” O cuando hacia sus descripciones lujuriosas y reconozco que sentí que en el carro se armaba la herramienta de trabajo y había que controlarse.
Pero cada historia, del cojo y del loco, excluidos y marginados y avergonzados por sus familias, en uno por sus defecto físico y otro por su indudable salud mental, tiene sus caminos enrevesados, desordenados, con sus demonios y sus locuras. Hay amores, odios almacenados, violaciones, acoso sexual, asesinatos y suicidios, y pajazos a montones.
Encontrarán sinónimos que en argot utilizamos para el pene y la vagina, se ilustrarán más. Retoma sus historias donde sus personajes salen de la ciudad y hacen peripecias en la serranía, como en Y de repente, un ángel (2005), cuando su personaje se va por Caraz y hace de las suyas. Lo común de esos personajes, el cojo y el loco, eran pingalocas.
39 soles que gasté como ir al cine y comerme algo. Eso sí, no lo lean de pie delante de gente, pues corren el riego de que se les pare el pájaro y pasen un bochorno. Los comentarios sobran sobre si es marketero, miente sobre su opción sexual, etc.. Lo hace porque es su manera de ser. joder y llamar la atención............... Léanlo con buena leche...
El destino de Bobby parece estar jodido desde que se volvió cojo. Sus padres se avergüenzan de él y lo envían a estudiar fuera. En el barco es abusado por la tripulación. Humillado, se propone nunca más ser la víctima y pasar a ser el victimario. Apasionado de las motos y las armas de fuego, incapaz de ser leal o de amar, vuelve a Lima dispuesto a vengar su suerte contrariada.
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El loco Pancho es bruto, feo, sucio y tartamudo. Además, está poseído por una lujuria incontrolable. Cuando en una lejana hacienda parece enderezar su destino, la reforma agraria lo obliga a regresar a Lima. Incapaz de adaptarse a las costumbres burguesas, se aficiona a la marihuana, se vuelve hippie, quema sus documentos, abandona a su familia y huye a las montañas, buscando una paz que le resulta esquiva
…
Este es el relato brutal y vertiginoso de la vidas de dos jóvenes de la clase alta limeña, el cojo y el loco, víctimas de la crueldad y de las vejaciones de sus padres, quienes los convierten en dos sujetos sin escrúpulos, dispuestos a dinamitar todo lo que encuentren en su camino. Su marginalidad proviene, en última instancia, del desajuste entre sus rasgos físicos –la cojera, la tartamudez- y los valores típicos de su clase, donde lo distinto es considerado deforme, anormal, y, por tanto, es ocultado como una infamia.
Había que leerlo, más, si estoy en este camino de la literatura, puliendo estilo, reconociendo caminos, sintiendo al arte de los que saben y uno tiene que nutrirse, de los que están en ese camino y haciéndolo con éxito. Entonces leí Cuentos de invierno, El susurro de la mujer ballena (2007), Sueños reales (2009) y, La hora azul (2005), motivo de estas líneas.
Y más, tuve la oportunidad de conocerlo y tenerlo de profesor en la Escuela de Escritura Creativa de la universidad Católica (Centro cultural) y pudimos conocerlo mucho mejor en otras facetas, su amor por las letras y el oficio de un escritor. Esa pasión por escribir y enseñar a escribir.
Me gustó la novela, que le permitió ganar el premioHerralde 2005, la historia que sale de lo estereotipado en estos temas recurrente en las letras peruanas de una década de terrorismo y dictadura; el estilo, la agilidad, la trama singular que marca distancia de otras novelas de este mismo tema.
La búsqueda del abogado Adrián Ormache, hijo del marino Ormache que trabajó en la zona roja durante el , en Ayacucho a una mujer que tuvo una relación amorosa con su padre y tiene un hijo. Las dificultades en esta empresa por encontrarla, saber que hasta su madre había ocultado. Una vez que la encuantra a Miriam surge un amor furtivo y pecaminoso que destruye su hogar, en fín. Hay amor, pasión, chantaje, infidelidad, etc.
Un escritor de calidades literarias internacionales, prolífico y peruano, a leerlo abligatoriamente.
ALONSO CUETO
LA HORA AZUL
PREMIO HERRALDE DE NOVELA
El abogado Adrián Ormache descubre que su padre, un oficial de la Marina muertos unos años antes, había sido jefe de un cuartel en Ayacucho en tiempos de la guerra desatada por Sendero Luminoso. También se entera de las torturas y asesinatos perpetrados en ese cuartel y de la existencia de una misteriosa prisionera de la que su padre, al parecer, se enamoró. Poniendo en riesgo la comodidad de su vida en Lima, Ormache se propone a encontrarla.
La hora azul tiene su punto de partida en hechos reales, rigurosamente documentados, a los que el vuelo de la ficción dota de la emoción y la intriga propias de una apasionante historia de suspenso. Casi sin darse cuenta, Adrián Ormache se interna en los territorios de la maldad, donde le guardan episodios y personajes sobrecogedores; pero el suyo es también un emotivo y doloroso viaje interior.
Para el autor de este libro, las zonas oscuras de los individuos y de los grupos nunca terminan de aparecer. Nuestras familias son océanos en los que siempre hay cofres enterrados con la verdad. Descubrirlos, como lo hace el personaje de este libro, es un privilegio alcanzar algunos, como de seguro ocurrirá con los lectores de esta extraordinaria novela.
Con La Hora azul Alonso Cueto se consolida como uno de los mejores novelistas en lengua española de su generación.
“La hora azul es una novela sabia y valiente, admirablemente construida, que no concede un instante de tregua al lector y confirma el extraordinario talento narrativo de Alonso Cueto”. (Javier Cercas).
“Una magnífica novela que describe con talento y lucidez las secuelas de diez años de guerra civil y terrorismo”. (Mario Vargas Llosa). Notas de contratapa