Tuesday, August 12, 2008

LAS GUERRAS DE ESTE MUNDO Sociedad, poder y ficción en la obra de Mario Vargas Llosa


El escritor peruano Mario Vargas Llosa presentó “Las guerras de este mundo” en clausura de Feria del Libro de Lima. Foto: ANDINA/Rubén Grández
El mayor exponente de las letras peruanas, en vida, escritor Mario Vargas Llosa calificó como "monumento a la amistad" al reciente libro publicado "Las guerras de este mundo" sociedad, poder y ficción en la obra de Mario Vargas Llosa (Planeta /PUCP 2008), y presentado en la Feria Internacional del Libro de Lima 2008.

El libro ofrece estupendos ensayos para conocer mejor cómo se concibieron sus obras, los temas abordados, sus posibles influencias, su paso por la política, la transmisión histórica y sociológica de la realidad no sólo peruana, sino también latinoamericana –La ciudad y los perros, Conversación en la Catedral y la Fiesta del Chivo-. Quiénes mejor que amigos y críticos para comentar al MVLL en sus múltiples facetas. Aquí están opiniones de artistas intelectuales, escritores, ensayistas, cineastas y hombres de teatro. Es un libro que brinda una visión actualizada y fresca sobre Mario Vargas Llosa. Recomendada y obligada lectura para las nuevas generaciones de escritores y narradores.

Encontramos: Poder y moral en La fiesta del Chivo por Efraín Kristal; Vargas Llosa o el rebelde ilustrado por Carlos Alberto Montaner; Un periodista civil documentado por Antonio Tabuchi; Latinoamérica en la obra de Vargas Llosa por Plinio Apuleyo; Razón, intuición, sociología y literatura en Vargas Llosa por Carmen María Pinilla; Una aproximación histórica a Conversación en la Catedral por Iván Hinojosa; Literatura y Teatro en Vargas Llosa por Luis Peirano; De la literatura al cine por Francisco Lombardi; entre otros más.

Monday, August 04, 2008

Toque de queda de Raúl Tola


Toque de queda de Raúl Tola
Editorial Planeta 2008



Un libro con pocas ambiciones literarias que espero supere en los próximos trabajos. Leí Noche de Cuervos y me pareció un buen inicio. Hay que leerlo para estar al tanto de lo que se escribe en nuestro país. Son16 relatos. Me quedo con el cuento que da nombre al libro, y, El sobre. Además están el método, la garza blanca, Las cenizas de mamá, Roxi espera, entre otros.
Una docena de perros chuscos a parecen colgados en las calles del centro de Lima.
Lo que ocurrió esa mañana de diciembre de 1982 fue el detonante de una verdadera conmoción: ataques a comisarías, pueblos arrasados y coches bomba que explotaban por doquier. Una acuciante sensación de zozobra y orfandad se apoderó de la población y, en una medida desesperada, el Gobierno decretó el toque de queda.
A partir de la medianoche, las calles eran un territorio misterioso donde se peleaba una guerra sin vencedores y la muerte aguardaba a la vuelta de cada esquina.
A medida que la violencia se nutría del miedo y se extendía como un virus incontenible, el Perú se convertía en un país de sobrevivientes.
El tercer libro de Raúl Tola transcurre en esos años inciertos, durante los cuales una generación, la del propio autor, también aprendió a descubrir jirones belleza cuando todo parecía perdido.
En Toque de queda, se alternan historias llenas de ternura y brutalidad. Como era frecuente en esa época, al lector le recorrerá un escalofrío, basado en una certera intuición: allá fuera, al filo de la medianoche, algo está a punto de estallar.
texto de contraportada del libro

Raùl Tola Pedraglio (Lima, 1975)
Estudio en la Universidad Católica y es
Uno de los periodistas más conocidos del
Perú. Desde 1992 trabaja en medios
Escritos, y en 1999 ingresó a la
Televisión, donde ha conducido
Noticieros y programas de entrevistas y
Opinión. En 1999 publicó Noche
de cuervos, cuya versión en el cine –Bala
perdida, dirigido por Aldo Salvini –
mereció el Premio de la Prensa
cinematográfica en el V Encuentro
latinoamericano de Cine del Centro
cultural de la Universidad Católico. En
el año 2002 publicó Heridas Privadas, su
segunda novela. En 2007 obtuvo una
mención honrosa en el Primer Concurso
de Cuento Gastronómico Matalamanga
por una versión de “La víspera”, relato
incluido en este volumen.

Friday, July 25, 2008

ESTACIÓN COGHLAN Y OTROS CUENTOS de Mempo Giardinelli


Llegué a la obra de Mempo por recomendación de un amigo crítico literario, cuando vio un relato mío (indudablemente sin comparación, para beber de ese estilo y aprender). Me encanta su narrativa que surgen de hechos comunes y silvestres, algunos, pero que se ve resaltada por la pluma, la prefesión de escritor ya dominada y que mansamente conduce cada idea, cada frase, cada oración y resultan historia estupendas como el que le da nombre a este libro de cuentos, además de El libro perdido de Borges, Desembarco en la memoria, kilómetro 11, Ocho hermanos, entre otros.



Estoy seguro que les gustará leerlo. !Adelante¡


Aquí algunos comentarios sobre este libro:


“Las obras de Mempo Giardinelli son variaciones sobre la condición humana, no en un sentido abstracto sino concreto. Crea el universo de sus obras valiéndose de una escritura que parece ser realista. Pero ese realismo engaña; es irrealizado con diferentes recursos. La importancia de su obra consiste en que ha sabido resumir, en sus ficciones, en personajes que son proyecciones de su experiencia individual, la experiencia colectiva de su tiempo”.
Karl Kohut
Universidad de Eichstatt, Alemania

“Lo sublime y lo grotesco son los términos dialécticos entre los cuales se distiende la metáfora de Giardinelli para definir su mundo narrativo. Revela a un escritor que domina el arte de la parodia. Arte duro, difícil, el de manejar la amargura con gracia, la desesperación cantando. Eso es la parodia: para –aideia. Giardinelli canta, reflexiona, luego, habla.”
FERNANDO ALEGRÍA
CALIFORNIA, USA

“Giardinelli es un gran jugador literario, un lúcido incontrolable y también proclive al erotismo. Todo con una prosa que arrebata y nos lleva a donde al escritor se le da la gana.”
IGNACIO TREJO FUENTES
Sábado de Unomásuno, México.

“En Giardinelli hay sexo y muerte, hielo y fuego, y todo encuadrado en una escritura concisa, precisa, afilada.”
Christian Kazandjian
L’Humanité/ Revolution, París

HASTA QUE ME ORINEN LOS PERROS de Fernando Ampuero


Una novela para leerla de un tirón y divertirse, pero también a tomar conciencia que podemos caer en esa trampa, que para algunos resulta difícil, por decir lo menos. Una historia como tantas de la vida diaria en esta Lima, donde hay que caminar con cuidado y con todos los sentidos despiertos. Más, si vamos en taxi, y peor, con unos traaaaaaaagos encima.
Recomiendo su lectura de un fin de semana.
PLG


Hay errores que un borracho nunca debe cometer. Como, por ejemplo, tomar un taxi cualquiera de la calle, pensando que llegará tranquilamente a su destino.
Eso lo sabe bien Alberto, un hombre de vida normal a quien las angustias de su mala situación económica involucran de pronto en el peculiar negocio de los borrachos, una de las tantas sorpresas que depara la ciudad de Lima. Alberto, junto con otros taxistas, obtiene ingresos suplementarios recogiendo pasajeros ebrios y somnolientos, y vendiéndolos luego en distintos huecos o antros de ladrones, donde los desvalijan. Tan lucrativas andanzas cambian su suerte, pero pronto tendrá que enfrentar a Rosa, su mujer, una policía motorizada, que avizora un futuro de zozobras y crecientes peligros.


Recreando una atmosfera opresiva de ciega brutalidad, Fernando Ampuero, con el humor ácido y el ritmo de su prosa rápida y seca, nos entrega nuevamente una historia apasionante y un lapidario retrato moral del Perú contemporáneo.


Hasta que me orinen los perros, como las novelas anteriores de Ampuero, Caramelo verde y Puta linda, vuelve al asunto de los difíciles avatares que demanda la supervivencia en el país y cincela una vez más una historia de amor y tragedia que completa lo que el autor llama “mi trilogía callejera de Lima”.

texto de contratapa del libro. Planeta 2008

Tuesday, June 10, 2008

Los papeles de Damasco de Jorge Salazar. comentario de Ricardo González Vigil

Dolidos por la partida del periodista y escritor Jorge Salazar, nuestro homenaje y la invitación a leer su obra. Aquí un comentario que le dedicó el Dr. Ricardo González Vigil y fuera publicado en el diario El Comercio.











En tiempos de Cristo


Título "Los papeles de Damasco"

Autor Jorge Salazar

Editorial Suma de Letras (Santillana) / 205 páginasCalificación ***
Ahora que el éxito desmesurado de la novela (con su secuela fílmica) "El Código Da Vinci" ha desencadenado un interés superficialmente mediático sobre la figura de Cristo y sus discípulos (al extremo de inflar el 'hallazgo' del llamado Evangelio de Judas), basado en datos y documentos de dudoso origen, da gusto la publicación de una novela histórica de la calidad literaria y la seriedad histórico-cultural que ostenta "Los papeles de Damasco", subtitulada "Una historia en los tiempos de Cristo".

Su autor cuenta con una destacada trayectoria como novelista, periodista y ensayista, ganador del premio De Gius de los Países Bajos 1969 (por su ensayo "Una visión del Perú"), del premio Casa de las Américas 1980 (su novela-testimonio "La ópera de los fantasmas") y del Gourmand World Cookbook Award 2006 (sus "Crónicas gastronómicas"). Desde hace más de 25 años ha venido investigando el marco histórico de Roma (en especial, sus lazos con Grecia y Egipto) y la problemática que le planteó enfrentarse al monoteísmo judío y la expansión del cristianismo. Como todos sus libros, ha nacido de necesidades internas de su sensibilidad y sus inquietudes intelectuales, y no de modas del mercado editorial, conforme lo aclara el narrador de "Los papeles de Damasco": "Escribir es una actividad gratuita y desinteresada. Cuando se escribe, se enseña y también se aprende. Se enseña vida y se aprende a vivir. () Estoy convencido de que cuando se escribe a las órdenes de alguien, se termina por anotar historias absurdas y aburridas" (pp. 21-22).

Por eso, "Papeles de Damasco" se ajusta al espíritu creador de Salazar, tan diestro en confeccionar crónicas (policiales, deportivas, gastronómicas). Puesto a tejer una novela histórica, pudo seguir los pasos de un Papini, un Lagerkvist, o un Borges (autores de ficciones sobre el entorno de Cristo), o de las celebradas "Memorias de Adriano" de Yourcenar (comparten la visión "desde dentro" de la Roma imperial); pero optó por ofrecernos la crónica de un romano cultivado en la filosofía, las creencias religiosas y la narración historiográfica (menciona a Herodoto, reconoce el talento del joven Tácito, lamenta las adulteraciones efectuadas por Flavio Josefo): "He sido un cronista que amontonó puntualmente, aunque tal vez sin mucho orden, testimonios, imágenes, historias y pormenores del tiempo que me tocó vivir" (p. 19).

La óptica de la crónica corresponde a un romano cultivado: admiración por la cultura griega (con un racionalismo que reduce a Jesús a un "mago" educado en Alejandría y la India, y la resurrección a una estratagema de Claudia Prócula: fue bajado vivo de la Cruz y residió luego en Damasco, donde Saulo, el futuro San Pablo, pudo conocerlo) e interés por la fusión entre la herencia cultural de Occidente con el Oriente que se producía en Alejandría. El cronista reivindica figuras satanizadas, como las de Nerón y Barrabás; en cambio, "sataniza" a San Pablo, a quien acusa de deformar las enseñanzas de Cristo en lo que pasarían a ser dogmas del "Cristianismo". Y, si bien muestra a Jesús sin tratos sexuales, supone que Judas estaba perdidamente enamorado de María Magdalena.

ArgumentoA lo largo de cuarenta años, desde el emperador Tiberio (en cuyo gobierno se sitúa la muerte de Cristo) hasta Vespasiano (cuyo hijo Tito asoló Jerusalén), Marcio Cornelio escribe una crónica sobre los hechos y personajes relevantes que presenció o sobre los que obtuvo testimonios de primera mano. Traza un cuadro notable de la Roma imperial, la civilizada Alejandría y la turbulenta Judea y retrata a personajes tan diversos, como Tiberio y Nerón, Pilatos y su esposa Claudia Prócula, el filósofo Filón de Alejandría y el historiador Flavio Josefo, Barrabás y Pablo de Tarso (el del camino de Damasco). En ese ámbito, despierta su admiración lo que le cuentan sobre el tolerante Buda y el "mago Jesús".

Ricardo González Vigil

Friday, May 23, 2008

HOMENAJE A OSCAR COLCHADO LUCIO





En la mesa de honor acompañaron Ricardo Virhuez (escritor y editor),
Gladis Diaz (presidenta CPL) y Mercedes González
(gerente de Santillana Perú)

En el marco de la “Feria del Libro de Lima Norte" el jueves 22 de junio se realizó un merecido homenaje al poeta y narrador Oscar Colchado -con varios galardones nacionales y extranjeros-, organizado por la Cámara Peruana del Libro, quienes le hicieron entrega de un recordatorio por su valioso aporte a las letras peruanas.

El homenajeado compartió con los asistentes los años que vivió en el cono norte hoy conocido como Lima Norte, así como en la sierra y la selva; lo que le ha permitido dar el rico e interesante matiz a su ya célebra personaje El Cholito de los andes que recorre el Perú; y sus vivencias y travesuras son leídas no solo en nuestro país que incluye escuelas y colegios


OSCAR COLCHADO LUCIO, poeta, cuentistas y novelista, nació en Ancash (1947). Prolífico escritor residió en Chimbote y migró a Lima, estableciéndose durante muchos años en el distrito de San Martín de Porres. Ha publicado grandes títulos como Del mar a la ciudad, Cholito en los Andes mágicos, Rayito y la princesa del médano y Rosa cuchillo, uno de los más celebrados y estudiados textos en la narrativa actual Colchado es autor también de tres poemarios y un manojo de leyendas para niños Ganador de numerosos premios, entre ellos el Premio Copé (1983), el Premio Nacional de Novela “Federico Villarreal” (1996) y el Premio Internacional de Cuentos “Juan Rufo” (2002) Su obra Cholito en los Andes mágicos ha sido llevada a la televisión para los países del Grupo Andino.
La Cámara Peruana del Libro brinda a Oscar Colchado Lucio este reconocimiento por haber contribuido con el fortalecimiento de la cultura y la identidad de la población de Lima Norte. (cpl)






























Cholito y los dioses de chavín, una de las
destacadas y recientes obras para niños del autor.











Tuesday, May 13, 2008

La casa amarilla. Un nuevo elogio de la locura por David Antonio Abanto Aragón



El placer de leer

Quienes descubrimos que somos lectores, descubrimos que lo somos cada uno de manera individual y distinta. No hay una unánime historia de lectura sino tantas historias como lectores. Compartimos ciertos rasgos, ciertas costumbres y formalidades, pero la lectura es un acto singular. No soñamos todos de la misma manera, no hacemos el amor de la misma manera, tampoco leemos de la misma manera.
Tampoco debemos olvidar el placer de la memoria. Leer es recordar. No solamente esos “actos ocurridos hace mucho tiempo” sino también “los actos recientes de nuestros días”. No solamente la experiencia ajena contada por el autor sino también la nuestra, inconfesada. Y no solamente las páginas del texto que vamos leyendo, memorizando las palabras a medida que adquirimos otras nuevas que olvidaremos en la página siguiente, sino también los textos leídos hace tiempo, desde la infancia, componiendo así una antología salvaje que va creciendo en nuestro recuerdo como la obra fragmentaria de un monstruoso autor único cuya voz es la de Andersen, la de San Agustín, la de Quevedo, la de Garcilaso, el inca, la de Vallejo, la de Joyce, la de Javier Cercas, la de Cortázar, la de Vargas Llosa, la de Miguel Gutiérrez, la de Miguel Ildefonso. Leer nos permite el placer de recordar lo que otros han recordado para nosotros, sus inimaginables lectores. La memoria de los libros es la nuestra, seamos quienes seamos y estemos donde estemos. En ese sentido, uno de los mayores ejemplos de la generosidad humana, como lo ha recordado Alberto Manguel, es una biblioteca.
Leer nos brinda el placer de una memoria común, una memoria que nos dice quiénes somos y con quiénes compartimos este mundo, memoria que atrapamos en delicadas redes de palabras. Leer (leer profunda, detenidamente) nos permite adquirir conciencia del mundo y de nosotros mismos. Leer nos devuelve al estado de la palabra y, por lo tanto, porque somos seres de palabra, a lo que somos esencialmente.
Como la experiencia muestra, la debilidad de nuestra memoria olvida fácilmente no solo los actos ocurridos hace mucho tiempo, sino también los recientes de nuestros días. El placer ha sido denigrado en nuestra época al entretenimiento superficial, a la distracción, a la facilidad, a la satisfacción egoísta. Confundimos información con conocimiento, terrorismo con política, juego con habilidad manual, valor con dinero, respeto mutuo con tolerancia altiva, equilibrio social con comodidad personal. Creemos que estar contentos (o creer que estamos contentos) es ser felices. Quienes están en el poder nos dicen que para sentir placer tenemos que olvidarnos del mundo, someternos a normas autoritarias, dejarnos subyugar por míseros paraísos, deshumanizarnos. Pero el auténtico placer, el que nos alimenta y nos anima, tiende a lo contrario: a tomar conciencia de que somos humanos, que existimos como pequeños signos de interrogación en el vasto texto del mundo. Quienes tenemos la fortuna de ser lectores sabemos que es así, puesto que la lectura es una de las formas más alegres, más generosas, más eficaces de ser conscientes.

La nueva narrativa peruana

La narrativa peruana —la literatura peruana en general— pasa por un buen momento. Como pruebas de ello, podemos hacer mención a las obras narrativas de escritores como Daniel Alarcón (Radio Ciudad perdida), Sandro Bossio (El llanto en las tinieblas); Miguel Ildefonso (Hotel Lima), Roberto Zeballos Rebaza (reciente ganador del premio de novela breve del BCR por Tigre hircana), entre muchas otras voces narrativas.
Esto no debe hacernos olvidar algo que no podemos dejar de señalar: si bien es cierto que la narrativa peruana ha ganado pericia y gran dominio en la técnica y la forma, no es menos cierto que, en su gran mayoría, ha perdido hondura en su relación con la realidad de la cual emerge. Valgan estas referencias para constatar la irradiación de literatura de buena ley que nos atrapa y subyuga cuando leemos el volumen narrativo de Carlos Rengifo.


La narrativa de Carlos Rengifo

Una revisión de todos los libros de Carlos Rengifo facilita la comprobación de que es uno de los escritores con una obra a la que hay que seguir con atención, si es que no se quiere soslayar a una de las voces narrativas más destacadas del Perú de este nuevo siglo.
La narrativa de Rengifo se ha inscrito dentro de la estética del realismo. Pero sus fuentes principales no son el “realismo sucio”, el “minimalismo” o “el policial negro” norteamericanos tan influyentes en los narradores peruanos e hispanoamericanos de las últimas décadas (Ricardo González Vigil lo ha considerado seguidor de Bukowski), sino la tradición realista (diremos mejor “nuevo realismo” que neorrealismo ya que nos remite a la corriente italiana de los años 40-50) peruana. En particular, Julio Ramón Ribeyro, Oswaldo Reynoso, Carlos Eduardo Zavaleta, Enrique Congrains y Mario Vargas Llosa).
Su novelística (La casa amarilla nos ratifica en ello) realiza, a su modo y en otra escala, distinta a la de los libros de cuentos del autor, sobre todo Criaturas de la sombra, un nuevo y superior intento de totalizar un microcosmos —el de la Lima de los años 90— y proponer una instantánea multidimensional como una metáfora, una alegoría, como una visión trágica sumamente corrosiva de la sociedad peruana.

La casa amarilla

A la luz de sus narraciones previas, La casa amarilla (Grupo Editorial Norma, 2007) resulta una especie de vuelta de tuerca a la temática de la inadaptación social. En primer lugar, La casa amarilla se aparta de la noción de realidad reinante, con una mezcla de lo insólito y lo grotesco, con una sutileza marcadamente satírica, que recuerda a Gogol. En su desarrollo las peripecias de la protagonista, Delicia, tienen aspectos de pesadilla perturbadora pero también elementos maravillosos, fantásticos.
La casa amarilla es un libro que ofrece distintas lecturas a distintas edades. Delicia es, en realidad, una adolescente en un mundo de adultos lleno de reglas contradictorias, con instrucciones que ellos mismos no respetan, valores que no tienen un sentido emocional. Delicia trata de comportarse siempre con una cierta lógica humana en un mundo completamente loco. En cada etapa de mi labor como lector y editor (a fin de cuentas un editor es un lector) hubo una lectura de Rengifo que correspondió a esa etapa. En este momento cualquier persona más o menos racional ve el mundo actual como un lugar de locura, ni racional ni justo. En ese sentido, el mundo de Delicia, el mundo de La casa amarilla es un espejo perfecto.
Es que la insolencia del mundo es extraordinaria en este momento. Estamos conviviendo con asaltantes, asesinos, torturadores, y aceptamos que esta sea nuestra cotidianidad. Cuando Erasmo hace el elogio de la locura, rescata la locura iluminada, la del artista. La gran diferencia entre el mundo humanista de la época de Erasmo y el nuestro consiste en que a nosotros nos falta esa perspectiva racional. Actualmente la locura maliciosa prevalece, y toda crítica se incorpora a esa forma de maldad, a esa locura profundamente destructiva. Cada época conlleva ese aspecto de la locura, pero tengo la impresión de que lo que ahora falta son testigos. Todos los momentos los tuvieron, en especial, los más terribles: José Stalin, Adolph Hitler, Pinochet, Bush, también los militares argentinos, los peruanos. Siempre hubo un grupo de gente luchando por dar testimonio, por decir lo que estaba sucediendo. Pero actualmente, el peso de las grandes corporaciones económicas anula el disenso.
No hay una fuerte voz crítica, no existe ya ese punto fijo racional dentro de la locura del mundo. Creo que eso se ha debilitado pero no perdido.
La figura del lector que proponemos a partir de su lectura polemiza con la del lector modelo propuesta por Umberto Eco. Este le asigna al lector un rol activo en la determinación del sentido de un texto. Nos quedamos con la lectura borgeana por placer, con la lectura lúdica. Cuando leemos por placer no afirmamos que transformamos el texto en otra cosa, pero sí que, a través de los espacios que habilita el autor en el texto, podemos internarnos incluso en terrenos que el escritor desconocía.
Tengamos en cuenta que Rengifo se proclama un escéptico que todo lo cuestiona, sin creencias ni convicciones definitivas en ningún terreno:
“La vida de los escritores está plagada muchas veces de anécdotas, impresiones y circunstancias que perfilan una forma particular de ver el mundo. Que nacen con un signo inequívoco señalándolos desde la infancia, es probable en ciertos casos, mientras que, en otros, hace falta el fogonazo predestinado, aquel episodio motivador que inocule el virus artístico y creativo que hay en todo escritor e inicie el camino literario hacia su consecuente destino”. Precisamente lo medular en la perspectiva de la protagonista de su nouvelle es que hace trizas los criterios de realidad en que se apoyan los realistas: los principios lógicos de identidad y no contradicción; las leyes de la causalidad; el carácter lineal e irreversible del tiempo; los limites entre vigilia y sueño, realidad y ficción, etc.
La casa amarilla nos enfrenta a un libro que, sin explicación previa alguna, nos sitúa en la habitación de una interna de un sanatorio lo que nos prepara para adentrarnos en “una temporada en el infierno” en el marco de la estadía de la protagonista, lo que acarreará en un momento determinado la posibilidad de caer en la tentación de perder la perspectiva de cordura y demencia ofreciéndonos una variante ingeniosa de uno de los temas clásicos de la imaginación creativa: el de la locura (en la estirpe de Alonso Quijano, el ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha) con una intensa orientación psicológica y vivencial (y no metafísica y especulativa, como la que caracteriza a muchos seguidores de la estela de Borges), convergentemente con ello, la distancia espacial y temporal será anulada en muchos de sus episodios.
Los lectores, muchas veces, esperamos de los novelistas una ayuda en el momento de entender nuestra “escena contemporánea”. Esta novela asume el reto al mostrar, sin decirlo de manera formal, cómo la atmósfera del momento (el gobierno de facto de Alberto Fujimori, por ejemplo) influye en los sentimientos y las posturas de las personas. La casa amarilla puede ser leída como una metáfora de nuestro mundo. No debemos pensar que esta tragedia es obra de la fatalidad, o de la política, o de la religión... No, es obra tan solo de la locura de los hombres. La locura de los hombres es la única culpable.
Rengifo cultivó preferentemente, y de una manera creciente, a partir de la publicación de su segundo volumen de cuentos, la narrativa realista, pero entregándose a un realismo que calzaba con su escepticismo: un realismo desencantado, de “ilusiones perdidas” (Balzac), donde los ideales y las convicciones, igualmente los deseos (incluyendo los turbios) y las maquinaciones (dictadas por un afán de comportarse sin escrúpulos morales, como los demás) naufragan, casi sin excepciones.
Por eso suscribimos el juicio del escritor Miguel Gutiérrez, quien ha señalado sobre La casa amarilla que “Con esta novela, Rengifo da un giro singular en su producción literaria, dejando en evidencia su versatilidad creativa”.
En La casa amarilla su obra más admirable (compleja y simbólica como en el mejor Ribeyro o Luis Loayza), la noción de que la realidad ramplona sofoca toda salida trascendente (juguetonamente simbólica) permitiría hasta una explicación de la pérdida de coherencia del orden y de la cordura de su entrañable protagonista Delicia con un final que se siente estoicamente liberador, y donde uno termina cuestionándose el sentirse dueño de sí mismo. Apoyándose en la tradición de Erasmo, de Lewis Carroll, de Congrains, en nuestro medio, Rengifo defiende los desarreglos creativos de las personas contra una demencia generalizada que baja desde el poder y que no da lugar al discurso crítico ni al disenso.
Rengifo con La casa amarilla nos sumerge en una lectura que nos devuelve el placer que consiste en ese extraño sentimiento de intimidad compartida, de sabiduría regalada, de maestría del mundo a través de un mero juego de palabras.
Nuestra intención en esta aproximación a La casa amarilla no es otra que favorecer su lectura cabal, honda y completa, tanto del lector promedio como del especializado. Si al final lo hemos conseguido, nos daremos por satisfechos.