
EL AFRICANO
J. M. G. LE CLÉZIO (Premio Nobel de Literatura 2008)
Adriana Hidalgo Editora 2007 pp. 138
Tengo que decirlo con la sinceridad de siempre, y con cierto rubor. Encontré este librito en el mercado de Quilca y no tuve más remedio que comprarlo para poder leer y acceder a Leclézio, pues originales no tuve la suerte de encontrar. Y me embarqué con sus relatos encantadores para quienes imaginamos los parajes que él nos describe por momentos con alegría y/o la nostalgia de lo que vivió en su niñez y cuyos lugares ya sólo los puede ubicar en su mente, pues los años, las guerras, los pésimos gobiernos, el genocidio, lo han cambiado.
A veces nos narra desde los ojos de un niño, travieso, en un mundo diferente a los de sus padres, pero al fin y al cabo, se mimetiza con él y se hace parte de él. A veces la soledad de su padre como médico, viajando, lo atrapa y embadurna sus relatos. Recorremos con él, África, Nigeria, Guyana, Argelia, Ghana, Ogaja, Sahara, Camerún, Arak, Mbembé, Kaka, Bum, Fungom, etc. Algo que es poco común para nosotros. ¿Verdad?... Relatos cortos de su vida junto a su madre, con su padre, la ausencia del padre, los últimos años del padre, etc. Lugares ajenos y encantadores. Brota la sensibilidad y los ojos del autor. Están vivos y frescos en los siete relatos incluidos: El cuerpo, Termes, hormigas, etc., El africano, De Georgetowna a Victoria, Banso, La rabia de Ogoja, y, El olvido.
Aquí unos sitios donde pueden leer fragmentos de otras obras de Le Clézio.
http://www.fce.com.mx/prensaDetalle.asp?art=19913
http://www.fondodeculturaeconomica.com/prensaImprimir.asp?art=19913
Jean Marie Gustave Le Clézio nació en Niza, Francia, en 1940. Siguió estudios en el College littéraire universitaire de esa ciudad y dio clases en los Estados Unidos.
"Todo ser humano es el resultado de un padre y de una madre. Se puede no reconocerlos, no quererlos, se puede dudar de ellos. Pero están allí, con su cara, sus actitudes, sus modales y sus manías, sus ilusiones, sus esperanzas, la forma de sus manos y de los dedos del pie, el color de sus ojos y de su pelo, su manera de hablar, sus pensamientos probablemente la edad de su muerte, todo esto ha pasado a nosotros".
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